EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

                           

 ¿PASTORES O MERCENARIOS?

        

Constatamos en repetidas ocasiones que hay personas comprometidas, generosas, entregadas, fieles. Las descubrimos en todos los campos de la vida, en la familia, en la sociedad, en los grupos apostólicos, en quienes se unen para ofrecer servicios de promoción, asistencia o deporte, en quienes se asocian para responder en común a intereses de grupos apostólicos, empresariales, comerciales, políticos, artísticos, laborales, o de personas fuertemente entrelazadas por la amistad.

Podemos hablar de padres comprometidos verdaderamente con la familia, que la cuidan, la educan, la forman en valores; tienen interés por hacer de ella lo mejor, se desgastan por ella ofreciendo el trabajo y la vida para la preparación y el bienestar de los hijos; se preocupan de ofrecerles no sólo el alimento del cuerpo, sino de la fe, la cercanía a Jesucristo, el gusto y aprecio de la vida, la capacidad de servicio, el interés por la verdad, la justicia, la fraternidad, el respeto, la libertad, la honestidad, el trabajo responsable o la profesión siempre en servicio de los demás, con valores humanos.

Indudablemente contamos con médicos, maestros, servidores públicos, profesionistas de distintas carreras y muchos sacerdotes que de verdad se comprometen con las personas, les ofrecen generosamente sus servicios, procuran su bien, les participan sus conocimientos y capacidades y se interesan por ellos, no por su dinero. Que triste es encontrarse mercenarios de la medicina, de la política y hasta de la familia y aun en el apostolado, servicios religiosos y ministerios sagrados. Venden su profesión, su saber, su capacidad profesional y hasta su vida, por intereses meramente egoístas.

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 TESTIGOS DE LA VIDA, NO PREGONEOS DE MUERTE.

 

                               Todos vamos recorriendo la vida y encontrándonos con distintas visiones de nuestra realidad, de los acontecimientos que nos afectan personal o socialmente; les damos diversas interpretaciones y tenemos diferentes reacciones, a veces opuestas, ante una circunstancia y, principalmente, ante aquellas que nos resultan dolorosas. Cuando se trata de dolor angustia, muerte, riesgos, desgracias o amenazas, nos derrotamos fácilmente y, de tal manera nos lamentamos, que damos la impresión de ser pregoneros de muerte y no de de optimismo, de esperanza, de vida. El temor, la duda, el desconcierto, nos impiden ver claramente la realidad.

Novenario espiritual del Movimiento Encuentro Matrimonial Mundial por nuestros líderes

Iniciamos hoy el novenario a las 19:00 con el Santo Rosario para dar gracias y para pedir que el Espíritu Santo en este tiempo de Pascua de Resurrección,  siga iluminando a nuestro Movimiento Encuentro Matrimonial Mundial en cada líder de comunidad, a cada Area, en los Coordinadores y Consejos de cada ciudad.Todo esto también en memoria de nuestros primeros líderes que trajeron el Movimiento a nuestro México y América con un Carisma muy especial,  para la Gloria de Nuestro Señor Jesucristo "EN LA COMUNIÓN DE TODOS LOS SANTOS" cómo nos dice Conchita Aja. 

UN REGALO DE AMOR PARA EL ENCUENTRO MATRIMONIAL EN MEXICO

Oramos por el eterno descanso de Angel Aja.

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

Oremos por todos nuestros enfermos de la Familia del Encuentro Matrimonial

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 
SER TESTIGOS DE RESURRECCIÓN, NO SIGNOS DE MUERTE.

 

            Todos hemos sido conscientes de lo que significa una nueva vida y el gozo que ofrece un recién nacido, que viene a alegrar al hogar y a mucha gente cercana. Igualmente hemos experimentado la cercanía de la muerte; los que se van dejan su huella y nosotros experimentamos dolor, soledad, tristeza y llanto, por la separación definitiva de alguno de nuestros seres queridos.

            Cuando vemos la vida que nace, admiramos el amor, la alegría, la esperanza, la felicidad que se nos presenta en ella Cuando nos encontramos ante la muerte, se nos cierran los caminos, experimentamos la impotencia, el misterio del más allá. Para algunos la muerte es el final de todo, el futuro para ellos no tiene sentido; todavía hay quien esté convencido de que se dará la reencarnación; pero nosotros los creyentes tenemos nuestra seguridad en la promesa de la resurrección y la vida.

Cristo ha venido para dar al mundo la oportunidad de una nueva vida, de la verdadera felicidad. Todos sabemos que esto sólo se consigue si vivimos los valores que garantizan una convivencia fraterna, solidaria, de progreso y desarrollo para todos. Si vivimos en nuestro egoísmo, nos estaremos ciñendo a criterios de muerte, de esa muerte que propagamos entre los nuestros, en nuestra historia, en nuestro caminar, en nuestras relaciones, por nuestra manera de ser, de convivir, de reaccionar.

            Hoy tenemos muchos signos de muerte que se propagan de distintas maneras entre nosotros, en nuestras familias, en nuestro mundo. Muerte es la violencia de las guerras entre pueblos que no admiten una justa reconciliación; muerte es la que penetra en nuestra comunidad, hecha crimen, “levantones”, liquidaciones, narcotráfico, secuestros. Muerte es también la violencia familiar, las injurias, ofensas, desprecios,  traiciones, infidelidades, pero sobre todo la falta de un amor comprometido y entregado.  

            A veces nos quedamos envueltos en ambiente de muerte, más que por la desaparición definitiva de un ser querido, por la división, los odios, los rencores, los insultos, las traiciones. Da la impresión que nos hemos metido en una situación que nos lleva a vivir en una incultura de muerte.

JUEVES SANTO, DÍA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO INSTITUYE "EL ORDEN SACERDOTAL"



En este día en que en toda la Iglesia conmemoramos un día lleno de bendición para todos los redimidos: el Jueves Santo, día en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó un mandamiento nuevo: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”, también hemos recibido inmerecidamente dos regalos más: “La Eucaristía” y para asegurar la Eucaristía en el mundo: “El Orden Sacerdotal”.