Oración por Pbro Charly Jiménez de Mexicali

 

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN


 “QUISIÉRAMOS VER A JESUS”

            Muchas veces hemos tenido la inquietud de conocer a personas que en nuestro ambiente se consideran valiosas, importantes, con un significado especial por su influencia, su trabajo, sus orientaciones o sus servicios a la comunidad. A veces pretendemos conocer a personas que tienen puestos muy llamativos en la sociedad, a poderosos, los políticos, los empresarios que sobresalen, los artistas de fama, o deportistas connotados y grabar la foto con ellos: Nos gusta conocer a quienes viven en el éxito; nos atraen las personas alegres, triunfadoras, de fácil trato, bondadosas y de ascendencia entre los demás. Nos importa conocerles y que nos conozcan.

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 
HABLANDO DE AMOR, ¿DE QUÉ CALIDAD ES EL SUYO?

 Todos tenemos en la vida distintas relaciones que cultivamos y guardamos con más o menos interés, según se trate, sea en la expresión natural de familia, la relación paterna, filial, fraterna, o bien, amistosa, casual, funcional, laboral… etc. En cada relación tenemos una forma de vivir el amor, de expresar el amor. Cada persona tiene su manera de manifestarlo.

Pero ¿cuál es la calidad de amor que estamos viviendo en nuestra relación? Para algunos es sólo erotismo, sensualidad, gusto, a veces capricho, necedad, compensación, y hasta una simple diversión. Hay quienes lo manifiestan con expresiones de cariño, caricias, atenciones, mimos; algunos saben decir cuánto aman haciéndose presentes a la persona amada, particularmente en sus momentos más significativos de alegría o de dolor. El verdadero amor tiene una comunicación íntima, frecuente, una donación constante, sin regateos, da su tiempo más valioso, de más calidad; no pierde oportunidad de ofrecer sus atenciones, colaboración,  adhesión, como regalo de vida y de la propia persona, jamás espera a ver qué le sobra para darlo. Sabemos de cierto que a quien más amamos es el amigo a quien hemos revelado confiadamente, sin ocultamientos ni disimulos, seguros de que guarda en su corazón las experiencias positivas o negativas que han marcado nuestra vida y han quedado en nuestro interior.

Jueves 12 a las 19:00 Oración y Rosario por la paz en nuestro México

 
ORACIÓN POR LA PAZ

Logo de la Experiencia Sacerdotal 2015

 

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 EL NEGOCIO DEL ALMA Y EL ALMA DEL NEGOCIO.

           

Mucho se ha repetido esta antigua frase para señalar dos actitudes totalmente opuestas en la vida: se cuida sinceramente el negocio del alma, o se prefiere el alma del negocio, lo contante y sonante, el dinero y el poder.

Todo hemos sido creados y hemos venido a la vida para realizarnos, desarrollarnos, crecer y ser felices; pero tenemos en frente dos caminos: O buscamos esa realización siguiendo los valores y principios que mentengan nuestra alma en armonía y en paz, o buscamos por sobre todo el dinero, el negocio, las ganancias, el poder a cualquier costo, sin importar la justicia, el respeto a los demás, el bien común, ni principios, ni moral, ni fe, ni otra cosa que no sea exprimir y sacra el mayor provecho de los tratos, los trabajos y las personas .

A veces pensamos que eso es asunto de los ricos y los poderosos, pero tenemos que revisarnos sinceramente, ante Dios, y afrontar nuestro proceder.

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 GUSTO Y FELICIDAD AUTÉNTICOS

 

           No es exactamente lo mismo “estar a gusto” que “ser felices”. Muy posiblemente se confunden los términos en la experiencia de la vida; por eso, cuando alguien se siente “a gusto” expresa que “está feliz”.

            Pero resulta que  esto puede ser un engaño. Estar “a gusto” se puede lograr fácilmente, según la medida de satisfacción que cada uno requiere; pero estar a gusto y feliz a un tiempo, llega a la plenitud del ser, de la vida, del amor, de los valores que humanamente realizan, satisfacen a la persona y, por eso, llevan a esa felicidad. Alguna vez decimos que en gustos se rompen géneros. Lo triste es cuando no se gozan valores auténticamente humanos, o no se comparten con los demás; el egoísmo distorsiona el “gusto”, busca lo que le conviene o le ocasiona placer, aunque sea momentáneo, malsano y origine una fuerte, cruda moral.      Así cuando alguien se permite desórdenes e inmoralidades: se gozan en la “aventurilla aquella”, en aquel “escape” de casa y hasta en la infidelidad o el adulterio, a veces hasta en pensamientos y placeres imaginarios. Algunos se gozan hasta en gustos criminales o en vicios como la droga, el alcohol, la pornografía, la parranda, el sexo, los desmanes de todo tipo; hay quien se goce en el asesinato, la tensión del secuestro, o hasta en el abuso  de la autoridad que se le ha conferido para proteger y servir a la comunidad..

            Otros se sienten “a gusto” sobresaliendo por encima de los demás y llamando la atención con el encargo que desempeña en la sociedad, el puesto que se ha agenciado, la ostentación vanidosa, comodidades, caprichos cumplidos al instante, libertinaje sin freno y ese gusto de tener, en derredor, muchos que le rindan, le aplaudan, le aprueben todo lo que se le ocurra y luego le sirvan como vasallos. Este es un gusto enfermizo, generalmente de megalomanía, que revela la baja estima que la persona tiene de sí misma y cómo lo necesita para “soñar” que es lo que vale en la vida. Hay poderosos que creen los halagos de quienes luego “se los come vivos”; y así se cobran el hacerlos saborear “su gusto. Algunos saben estar “a gusto” con su familia, en las reuniones y celebraciones que tienen, saben “estar a gusto” con los amigos, en el intercambio y la convivencia, en los planes y trabajos juntos, en el servicio o el apostolado, en el compartir la vida, los problemas, las ilusiones, las esperanzas de los demás. Estos se encuentran en mejores condiciones para ser felices.

            Alguna persona puede no sentirse muy “a gusto” y sin embargo “ser feliz”. Normalmente la prueba de la felicidad sin límites, de que se va por el camino de la plenitud, incluye dolor, sufrimiento, lucha, a veces, contra sí mismo.

Oremos por el eterno descanso de Ricardo Martínez hermano de Paty Naveda

La Familia del Encuentro Matrimonial Munedial México acompañamos en su dolor a nuestra querida Paty Naveda por el lamentable deceso de su hermano Ricardo Martínez que esta mañana fue llamado por Dios nuestro Señor,

Paty y Carlos Naveda son los actuales Secretarios del Equipo Eclesial Nacional quienes han desempeñado una importantisima labor en la organizacion de las actividades del Consejo Nacional. Conviene que nos unamos a ella y a su familia en oración para que Dios les conceda fortaleza, comprensión y les llene el corazon de paz. Teniendo la confianza de que Don Ricardo se encuentre ya gozando de la presencia de Dios y desde allá siga cuidando de su familia. Recordemos que todos estamos en este mundo como peregrinos y el tiempo que estamos viviendo de la Cuaresma nos invita a la conversión y a renovarnos en espíritu y en verdad para que cuando nos corresponada encontrarnos con Jesús podamos estar nuevamente unidos en el cielo como lo estamos en el mundo pero gozando de la Plenitud de la vida en la presencia infinita de Jesús que es bueno y rico en Misericordia.

Oración por el XV Encuentro Nacional

 

EVANGELIO PARA LA FAMILIA POR JESÚS MARQUEZ FARFAN

 
NUESTRO DESIERTO, DON PARA LA VIDA O SIGNO DE ESTERILIDAD

 Estamos iniciando este tiempo de cuaresma, tiempo de conversión, de penitencia, de oración, de fraternidad y solidaridad, preparándonos para celebrar íntimamente una auténtica pascua de resurrección. Tenemos oportunidad de tocar nuestra realidad interior y de buscar cómo hacer de ella un don para la vida.

Comenzamos pensando en el desierto. Es una realidad una imagen que nos lleva a distintas visiones, se nos presenta siempre, como solemos percibirlo: un lugar sin vida, estéril, una soledad inmensa casi angustiosa y amarga. Es el desierto interior de quienes rompen relación, comunicación, trato con Dios y con los demás; se percibe en las actitudes de vida, en la ruptura con el bien, con el desinterés por los semejantes; no saben de amistad ni de donación de sí en la convivencia humana.