Aniversario 38 de la Ciudad de Tlaxcala

 

Evangelio para la Familia por Monseñor Jesús Marquez

INVITACIÓN A LA EXPERIENCIA SACERDOTAL

 

Evangelio para la Familia por Monseñor Jesús Marquez

 ¿NOS AMAMOS DE VERDAD?

 

            ¿Se ha preguntado Usted, amable lector, quiénes le aman de verdad y cuanto le aman? Seguramente ha experimentado el aprecio, el cariño, el amor de todos los suyos, su familia, sus verdaderos amigos, la gente que comparte con Usted la vida, el cariño y una limpia relación. Sin duda también ha pensado en lo mucho que ama a quienes Dios le dio, en su proyecto divino, en su familia, amistades, compañeros en el viaje de la vida. ¿Quiénes le aman de verdad? ¿A quién ama Usted en el amor de Dios? ¿Qué tan grande es ese amor?

            Amar y ser amado es una valiosa capacidad humana, una necesidad natural, una fuerza vital, don de la naturaleza, don de Dios; es la mejor manera de saborear y de vivir la felicidad. Quien no ama, quien no ha vivido la experiencia de ser amado, no puede saber lo que es, lo que significa la felicidad. Algunos sicólogos hablan de una necesidad básica vital.

Evangelio para la Familia por Monseñor Jesús Marquez

 

Evangelio para la Familia por Monseñor Jesús Marquez

 

PASIÓN Y MISERICORDIA.

 

            Hay acontecimientos en la vida que nos impactan y nos desafían en una forma u otra, a veces muy alentadores, a veces muy dolorosos. La historia del hombre es así, sufrimiento y alegría, derrotas y triunfos, desalientos y esperanzas. En toda circunstancia, lo que importa es la reacción de la persona y su decisión para aprovechar, sea positivo, o sea negativo, el acontecer que experimentamos.

           Cuando constatamos una desgracia, todos, en general, tendemos a compadecer a los que son afectados y sufren de distintas maneras. En las catástrofes que afectan a grupos, pueblos o distintas comunidades, las víctimas se ven favorecidas y siempre reciben ayuda emergente u ocasional; pero hay sufrimientos que se multiplican y prolongan día con día y van ahondando en el interior, frecuentemente sin compañía ni apoyo de una mano fraterna               El sufrimiento es, sin duda, un estigma inherente a nuestra condición humana; algunas veces nos afectan directamente, otras nos hacen descubrir a quién tender la mano para dar el auxilio adecuado, apoyo, compañía, aliento, optimismo o esperanza. En todos estos dolores y limitaciones, tenemos oportunidad de hacernos presentes y compartir lo que somos y tenemos. Esto es manifestación de amor fraterno, misericordioso.

Evangelio para la Familia por Monseñor Jesús Marquez